El poeta incendiario
Por tvtotalchile · 07 enero 2026 · 6 min lectura
Pablo de Rokha es una de las figuras más radicales, intensas y controvertidas de la literatura
chilena del siglo XX. Su obra no busca consenso ni comodidad estética: irrumpe, provoca y
confronta. Leer a de Rokha es enfrentarse a una poesía que desborda furia, pensamiento político
y una visión épica del lenguaje.
Identidad literaria potente y conflictiva
Nacido como Carlos Ignacio Díaz Loyola el 17 de octubre de 1894 en Licantén, Región del Maule, Pablo de Rokha construyó una identidad literaria tan potente como conflictiva. Desde temprano se situó en los márgenes de la institucionalidad cultural, rechazando los moldes tradicionales y enfrentando abiertamente al canon literario chileno.
Pablo de Rokha fue poeta, ensayista y polemista. Una figura incómoda para su tiempo, tanto por su escritura como por su personalidad pública. Su trayectoria se desarrolló al margen de los círculos literarios dominantes, con una actitud de permanente confrontación estética, política e ideológica.
Fue parte de las vanguardias literarias, pero nunca se subordinó a ellas. Su obra construyó un territorio propio, excesivo y radical, donde el poema se convierte en un espacio de combate cultural.
Una poesía radical y sin concesiones
La poesía de Pablo de Rokha es torrencial, fragmentaria y desbordada. Combina lo culto con lo popular, lo filosófico con lo callejero, lo bíblico con lo político. Para él, el poema no es un objeto decorativo, sino una herramienta de intervención social.
Su libro Los gemidos (1922) es considerado una obra fundacional de la poesía vanguardista chilena. Se trata de un texto inclasificable que rompe con la lírica tradicional e instala una voz poética violenta, profética y profundamente crítica del orden social.
Comprometido con el marxismo, Pablo de Rokha entendió la creación artística como un acto político.
Su obra denuncia la injusticia social, la desigualdad, el poder económico y el imperialismo,
articulando una mirada crítica sobre la historia y la identidad latinoamericana.
Este posicionamiento lo llevó a protagonizar fuertes disputas con figuras centrales de la poesía
chilena, como Pablo Neruda y Vicente Huidobro. Más allá del conflicto personal, estas polémicas
expresan distintas concepciones sobre el rol del poeta y la función social del arte.
Un eje fundamental en su vida fue su relación con la poeta Winétt de Rokha (Luisa Anabalón
Sanderson), compañera creativa y afectiva. Su muerte, junto con la de uno de sus hijos, marcó
profundamente los últimos años del poeta.
Aunque recibió el Premio Nacional de Literatura en 1965, el reconocimiento llegó tarde. Aislado,
empobrecido y golpeado por la tragedia personal, Pablo de Rokha murió en Santiago el 10 de
septiembre de 1968.
Legado y vigencia
Hoy, Pablo de Rokha es considerado una figura esencial de la poesía chilena y latinoamericana. Su
obra sigue siendo incómoda, desafiante y vigente. En tiempos de discursos suaves y cultura
estandarizada, su palabra recuerda que la poesía también puede ser confrontación, pensamiento
crítico y resistencia.
Leer a Pablo de Rokha no es un acto nostálgico: es enfrentarse a una voz que aún interpela al
presente.